EL OLVIDO DEL CUERPO. LA MIRADA DE ORIENTE Y DE OCCIDENTE.

Como seres humanos constamos de un cuerpo y una mente. Antes de nacer, somos el fruto de la unión de dos seres, hasta que salimos al mundo y allí entramos en relación con la familia y luego conectamos con la sociedad. Quedamos inscriptos en el mundo, en el universo, el cosmos, interactuando constantemente con otros seres con distintas formas físicas, en el que todo está en movimiento.
“No tenemos un cuerpo, sino que SOMOS CUERPO. Es nuestra casa movible, la cual desde esa forma nos movemos. Podes elegir habitarla o no, sentirla o no, escucharla o evitarla”
Podemos pensar en el cuerpo como lugar de existencia, donde están todos nuestros haceres y emocionares, cómo nos vinculamos con el mundo, es una forma clara y expuesta para el resto de las personas de cómo estás tú. Es donde ocurre todo. Contiene la expresión de la vida. Es la biología con todos sus sistemas y eso, en el movimiento se transforma en vida, en algo que no se detiene, que se relaciona con el mundo y construye.El hombre internamente también está en permanente movimiento. En él, del nacimiento a la muerte, todo se mueve, todo cambia. El crecimiento y el envejecimiento son las ilustraciones más claras de este hecho. Tomar conciencia de la propia evolución, de los ritmos que impone, de los movimientos que imprime, de las interconexiones que constituyen un cuerpo vivo, es una oportunidad para aprender a conocerse y cuidarse, para pasar por la vida en mejor armonía.
El cuerpo es nuestro vehículo en esta tierra para transitar todo nuestro vivir desde que nacemos hasta que morimos. Es nuestra casa. Parece que todos lo sabemos, es un terreno de obviedad como seres humanos. Sin embargo, aunque demos por sentado que contamos con él y que va a estar ahí, con nosotros, acompañándonos en nuestro porvenir, eso no siempre sucede. Creemos que el cuerpo va a estar disponible, listo para cualquier acción que deseamos emprender, hasta que nos sorprendemos cuando descubrimos que esto, no siempre ocurre.

En este momento, en el lugar preciso en que usted se encuentra, hay una casa que lleva su nombre. Usted es su único propietario, pero hace mucho tiempo que ha perdido las llaves. Por eso permanece fuera y no conoce más que la fachada. No vive en ella. Esa casa, albergue de sus recuerdos más enterrados, mas rechazados, es su cuerpo. Therese Bertherat y Carol Bernstein.
Muchas veces creemos que salimos de un estado de confusión frente a un conflicto, atravesamos el proceso de reflexión y resolución, logramos tener la claridad buscada y la decisión tomada, y vamos por ello. Mentalmente lo podemos pensar, imaginar, decir y conversar con otros, pero cuando queremos llevarlo a la acción, corporalizarlo, materializarlo, no podemos hacerlo. Encontramos que nuestro cuerpo como medio para gestionar el cambio deseado, muestra sus límites.

A lo largo de nuestra vida, quién no ha experimentado, a menos alguna vez, que nuestro cuerpo, se niega a acompañarnos en forma eficiente. Que nuestros deseos y necesidades van por un lado y nuestro cuerpo por el otro. ¿A quién no le ha ocurrido sentir el corazón a toda marcha al hacer una declaración de amor, o al pedir un aumento de sueldo, o presentar un proyecto nuevo en el trabajo? ¿Sentir un nudo en la garganta cuando queremos iniciar esa conversación pendiente? ¿O el temblor de las piernas ante un examen? ¿O las piernas como estacas cuando queremos acercarnos a esa persona para demostrarle amor con un abrazo? ¿O dolor de estómago cuando tenemos que afrontar una responsabilidad?.
En estos momentos, es cuando de manera casi obligada, despertamos al Cuerpo que somos. Pero este cuerpo no es el de todos los días. No es al que estamos acostumbrados. No es el cuerpo de la obviedad. Descubrimos otro cuerpo, que no somos su dueño, que no nos obedece ni cubre nuestras necesidades y que no está disponible como necesitamos. Este cuerpo, en estas condiciones nos limita en la acción y en nuestra capacidad de diseño en la vida personal y profesional. Es aquí, cuando la buena noticia aparece, y esta es la de recordar que podemos cambiar estas condiciones y obtener una capacidad de diseño también con él, al igual que lo hacemos con nuestras conversaciones y con nuestras acciones.

El cuerpo conlleva una gran oportunidad, la de aprender de sus símbolos, es una puerta tanto para su observación como para la transformación.
“El lenguaje sigue siendo la brújula que orienta y le da un sentido profundo al desarrollo humano, pero es en el cuerpo donde se asienta y sostiene un proceso de cambio trascendente”. Fuente: The Newfield Network
No se trata de despreciar o desvalorizar la palabra o el lenguaje verbal, hace a la esencia del Ser humano. Digo que hay otros lenguajes que actualizan, enriquecen y vivifican la comunicación y la interrelación. Digo que el cuerpo también es palabra. Parafraseando a Blaise Pascal, podríamos decir que el cuerpo tiene sus razones que la razón desconoce. El cuerpo tiene su propio lenguaje.

¿Qué es la distinción -Ser cuerpo-?
El cuerpo que somos es un cuerpo que hemos recibido al nacer. ¿ Pero es sólo eso?. Somos ciegos y no percibimos que ese cuerpo también lo hemos moldeado; lo hemos conseguido; somos coautores del cuerpo que somos. No tenemos un cuerpo, sino que somos cuerpo. La diferencia radica en que el -tener cuerpo- implicaría una separación, poseer algo externo que nos lo apropiamos. En cambio el –Ser cuerpo- comprendería habitarlo, de la manera en que sea, un determinado siendo dentro de esta forma física con todo lo que ello conlleva, sus órganos, huesos, músculos, tendones, flujos, sangre, sistemas, piel, texturas…Circunstancias fuera de nuestro diseño, situaciones emocionales y afectivas que interpretamos y vivimos de manera problemática, dejaron sus anclajes en el cuerpo. Por lo tanto, el cuerpo en el que habitamos es un producto y resultado de cómo cada ser humano procesó su vivir. Esto constituye un cuerpo con determinadas habilidades y fortalezas, con particulares limitaciones y debilidades.
Podemos reflexionar que nuestro cuerpo no es de determinada manera. Nuestro cuerpo está siendo hoy, de determinada manera. El siendo del cuerpo es algo que seguirá modificándose. Está en cada uno de nosotros, elegir construirlo, de la manera en que necesitemos y deseemos hacernos cargo de él. Con un diseño programado desde la intención y la conciencia, para poder tenerlo disponible para las distintas acciones con las que se irán presentando.
Aprender voluntaria y concientemente en el cuerpo permite prevenir, revitalizar, modificar, recuperar, transformar y sanar. A través de esta intervención en él mediamos en todos los dominios de nuestro ser. Recordemos que vamos siendo una unidad; un todo en el mundo, con el cuerpo que somos.
El cuerpo como vehiculoEl cuerpo puede ser considerado como el vehículo para la acción, a través de él somos en el mundo, nos predispone o limita para accionar. Por este motivo, consideramos importante tomar conciencia del cuerpo, y detenerse a los factores que pueden limitar o posibilitar su despliegue funcional, su flexibilidad, su estabilidad para sostener compromisos, su resolución para llevar adelante un proyecto, su capacidad de entrega y expresión. Debemos recordar que además de definir a los seres humanos como seres lingüísticos, también somos seres corporales, emocionales, energéticos, y espirituales.
A veces, algunos se llegan a ocupar mejor de sus autos que del propio cuerpo. ¿Cuántos de los que conocen el placer de estar al volante de un coche radiante y veloz se sienten tan cómodos en su propia piel? ¿Cuántos de los que, al menor ruido sospechoso del motor corren al taller, actúan con la misma consideración cuando sienten un malestar o trastorno personal?
“ Mucha gente no ha tenido una experiencia profunda de sentirse a gusto dentro de su propia piel, desde la niñez” Daniel Goleman.
La mirada sistémicaDesde la mirada sistémica, podemos afirmar que el ser es uno y que todos estos son aspectos desde los cuales se expresa. Hay un lenguaje verbal, otro corporal y otro emocional. La persona es una unidad y también un sistema. La acción o el cambio es una de sus partes nada más afecta y repercute en todo su conjunto y a su alrededor. El ser humano como un ser energético, constantemente toma, da y transforma energía, inmerso en un universo energético. Las personas se manifiestan a través de una plástica. Esta es una actitud, un modo de estar y de relacionarse, plasmado en un cuerpo, que implica un modo de respirar, de percibir, de sentir, de responder. Esta plástica que tiene trabas y corazas puede observarse. Es como un lenguaje que puede leerse en su expresión.

La corporalidad en el mundo de oriente y occidente.En nuestra sociedad actual, el cuerpo ocupa un valor central y se utiliza como signo de estatus y medio publicitario para la venta de las más variadas mercancías. Convertido en objeto de consumo, muchas personas invierten tiempo y dinero en el desarrollo de una imagen considerada buena, del mismo modo que se dedican al cuidado de la salud. Considero que en Occidente se niega el cuerpo en gran parte, porque lo ve como una máquina que debe funcionar sin buscar profundidad en sus circuitos. El cuerpo se presenta con necesidades que hay que satisfacer, que parecen ser cada vez más. Se lo interpreta como una tecnología más entre todas las que nos rodean.
Invito a reflexionar sobre la forma en que los sistemas sociales que nos rodean construyen una forma de cuerpo determinada. Sea desde el sistema de salud que predomina como en la medicina tradicional y farmacéutica, el lugar que se le otorga dentro de las instituciones educativas, el mundo de la publicidad con las imágenes que ponen de moda, o el de los medios de comunicación y sus representaciones difundidas.
En esta etapa de la historia de la humanidad se valora, fundamentalmente el hecho de “ser felices y exitosos”, y esta meta se sitúa, simbólicamente en la imagen de determinados iconos, que representan el “estar en forma”, modelos publicitarios, deportistas, actores y actrices, y todos aquellos cuya imagen se erige como símbolo de felicidad y éxito.
En el mundo moderno de occidente, parece que el cuerpo es un atuendo que hay que ocuparse por vestirlo bien, o que se luzca joven, y quizás solemos observarlo y reflexionar acerca de su importancia solo cuando estamos enfermos. O cuando sufrimos alguna experiencia traumática, la que nos limita el movimiento, o continuar con nuestro entrenamiento o deporte preferido que nos hace parar en nuestro estilo de vida cotidiano. Es en esos instantes que tomamos conciencia de la corporalidad, acerca de todo lo que hacemos y no hacemos, de cómo lo realizamos gracias a él.
Se puede comparar las distintas formas de concebir la vida y la muerte, entre Oriente y Occidente, y como esto tiene relación con el sentido asignado al cuerpo. Por ejemplo, el valor otorgado a la edad en Occidente en relación con la imagen, como es la búsqueda de la eterna juventud o la figura perfecta, o la preocupación por lo estético en el inicio de la vejez.
En cambio en Oriente, el cuerpo se lo consagra como el templo del alma, es un puente para la trascendencia. Una profunda mirada del cuerpo en sí mismo y como un canal posible tanto de observación como de intervención de la persona. Un infinito mundo de símbolos a interpretar.
Desde esta versión, el cuerpo está directamente ligado a la espiritualidad y se toma como un microcosmos vinculado al macrocosmos al cual está integrado. Se pueden escuchar juicios, creencias como que “la salud es el silencio de los órganos” o “la enfermedad una oportunidad para sanar”. El cuerpo, según el yoga, es el único instrumento con el que contamos para embarcarnos en la búsqueda de la libertad.Por ejemplo una de las tantas disciplinas de Oriente como es el Yoga, entiende que mientras el cuerpo no goce de una salud perfecta se permanecerá atrapado en la consciencia física. Eso distrae de la tarea de curar y cultivar la mente. Se dice: “Necesitamos cuerpos sanos para desarrollar mentes sanas”.
El cuerpo puede convertirse en un enorme obstáculo a menos que trascendamos sus limitaciones. Por ello debemos aprender a explorar más allá de las fronteras conocidas, y eso significa ampliar e interpretar nuestra percepción consciente y aprender a ser dueños de nosotros mismos.

________©Derechos reservados de autor. Coach Ontocorporal:MarilinaMordeglia©_____

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